<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><rss xmlns:atom='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' version='2.0'><channel><atom:id>tag:blogger.com,1999:blog-14954405</atom:id><lastBuildDate>Fri, 18 Sep 2009 12:38:30 +0000</lastBuildDate><title>Ida y vuelta</title><description></description><link>http://oneverybus.blogspot.com/</link><managingEditor>noreply@blogger.com (Milton Malone)</managingEditor><generator>Blogger</generator><openSearch:totalResults>40</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-14954405.post-116283649477604507</guid><pubDate>Mon, 06 Nov 2006 18:04:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-11-06T19:08:14.793+01:00</atom:updated><title>Cocheras. Noche.</title><description>&lt;strong&gt;Fui el último pasajero del día,&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Estaba solo en el autobús,&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Me sentía contento de que se estuvieran gastando tanto dinero&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;sólo para llevarme por la Octava Avenida arriba.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¡Conductor! Grité, estamos usted y yo esta noche, &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;huyamos de esta gran ciudad&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;a una ciudad más pequeña más propia para el corazón&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;conduzcamos más allá de las piscinas de Miami Beach,&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;usted en el asiento del conductor, yo varios asientos más atrás,&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;pero en las ciudades racistas cambiaremos de lugar&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;para mostrar lo bien que le ha ido arriba en el norte,&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;y busquemos para nosotros alguna diminuta villa pesquera americana&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;en la Florida desconocida&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;y aparquemos justamente al borde de la arena,&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;un enorme autobús como una señal,&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;metálico, pintado, solitario,&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;con matrícula de Nueva York.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Leonard Cohen, &lt;em&gt;El autobús&lt;/em&gt;. Hasta otra.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14954405-116283649477604507?l=oneverybus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://oneverybus.blogspot.com/2006/11/cocheras-noche.html</link><author>noreply@blogger.com (Milton Malone)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>8</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-14954405.post-115756061736892601</guid><pubDate>Wed, 06 Sep 2006 16:31:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-09-06T18:36:57.393+02:00</atom:updated><title>Teoría de las fuentes o el fin del principio de una leyenda urbana</title><description>&lt;span style="font-family:georgia;color:#999900;"&gt;"Salió en la tele hace unos meses, en León. Una pareja que venía de comprar, y la mujer le dice al marido que pare, que va a por unas cosas a un chino. El marido se queda esperando fuera de la tienda a su mujer. Y la mujer que no sale, y el hombre esperando en el todoterreno. Y pasan las horas, y al final sale el chino, que se iba a comer y cerraba la tienda. El hombre le pregunta por su mujer, y el chino que le dice que su mujer ya se había ido hace tiempo, y el hombre que no, que él ha estado ahí todo el rato y la mujer no ha salido. Total, que el hombre entra en la tienda y en un cuarto estaba la mujer atada, que la estaban preparando para sacarle los riñones. Si ves qué miedo me da a mí entrar sola ahora a un chino, porque cuando entró el marido estaba la mujer, que la habían atado las manos y la boca para que no dijera nada, y la tenían para sacarle los riñones".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#999900;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#999900;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#999900;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#999900;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#999900;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#999900;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#999900;"&gt;Esto es la recreación de una conversación que he escuchado a una mujer que tenía detrás, que recreaba lo que había visto en la tele hace meses, donde recreaban una historia a su vez contada por alguien que recreaba lo que le había pasado. Y cuando la contéis, estaréis re-creando vosotros también.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14954405-115756061736892601?l=oneverybus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://oneverybus.blogspot.com/2006/09/teora-de-las-fuentes-o-el-fin-del.html</link><author>noreply@blogger.com (Milton Malone)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>8</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-14954405.post-115686079061855546</guid><pubDate>Tue, 29 Aug 2006 13:53:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-08-29T16:13:10.673+02:00</atom:updated><title>Variaciones sobre un mismo tema</title><description>&lt;span style="font-family:georgia;color:#00cccc;"&gt;Se sube una señora por la que temes por su equilibrio, cargando unas cuantas bolsas de la compra. Bajita, rechoncha, con ese pelo muy rizado y teñido típico de las marujas, consigue abrirse camino en un pasillo ocupado por los asientos, hasta que unos metros más adelante decide que hay un buen lugar libre. Hay una chica joven ocupando el sitio correspondiente al pasillo, y le pide que le deje pasar hasta el de la ventanilla -seguramente preguntando si el otro sitio está libre-; la joven al final se levanta y aguarda a que la señora pase al otro lado, como una mínima expresión de mala gana. Segundos después, con la misma expresión, pero rayando casi en la indiferencia, decide dejar de esperar y se va a otro asiento en la parte trasera del bus. La señora al final consigue meterse ella misma y sus bolsas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#00cccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#00cccc;"&gt;Ahora soy yo el que está sentado en el asiento del pasillo, asiento cuidadosamente elegido para eludir el sol, que ataca sin piedad a los que eligieron mal y se colocaron en el otro lado del bus. Como siempre, escucho música, miro a los que están delante, al paisaje que se extiende sobre las dos hileras de ventanas y que me sé de memoria, pienso en mis cosas, en las cosas de los demás... Hasta que mi compañero de viaje se abalanza sobre mí: antes de llegar a la parada, se levanta y empieza a salir sin tener en cuenta que yo, ay de mí, obstruyo su salida. A duras penas consigo reaccionar de manera lo suficientemente rápida para no ser arrollado por el tipo, que sigue actuando como si nadie estuviera en aquel asiento, no me dirige la más mínima mirada. Sale del bus, creo que estoy a salvo. De inmediato me traslado al asiento de la ventana, no vaya a ser que alguien que tampoco me haya visto aproveche para colarse pasando sobre mí. Hoy estoy especialmente invisible.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#00cccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#00cccc;"&gt;Y ahora ya es de noche, hay un montón de gente en el bus, aunque sobran algunos espacios. Pero a mitad del camino nos encontramos la fatídica parada, y comienza a subir gente sin descanso. Un hombre le hace una seña a una señora gorda aposentada en el asiento del pasillo al lado de la puerta, los que suelen ser más grandes. O la señora se hace la sueca o el tipo debe tener el día invisible también, porque tras esperar una eternidad de segundo y pico decide retirarse y buscar otro lugar para sentarse. Pero visto que el autobús empieza ya a estar lo suficientemente  lleno como para que los olores corporales se impongan en el ambiente, la señora se mueve: del vacío asiento de la ventana aparece entonces un maletón negro que la señora pasa al centro del bus, seguramente a alguien que viaje con ella, para que lo guarde, claudicando y dejando a alguien acceder al preciado puesto al lado de la ventana.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14954405-115686079061855546?l=oneverybus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://oneverybus.blogspot.com/2006/08/variaciones-sobre-un-mismo-tema.html</link><author>noreply@blogger.com (Milton Malone)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>4</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-14954405.post-115427290028638095</guid><pubDate>Sun, 30 Jul 2006 15:09:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-07-30T17:21:40.306+02:00</atom:updated><title>Como en tu propia casa</title><description>&lt;span style="font-family:georgia;color:#3333ff;"&gt;Esto ya pasó hace unas cuantas semanas, creo recordar que era el último concierto de la temporada y me monté en el bus sobre las seis de la tarde de un viernes de mediados de julio, con la guitarra a cuestas y los auriculares en las orejas. Y, oh sorpresa, estaba solo en el bus. Aunque esto nunca es verdad, porque contigo siempre está el conductor. Y no podía olvidar su presencia aunque me sentara en la parte de atrás del vehículo. Sí, no podía olvidar su presencia y su gusto musical, ya que una versión de &lt;em&gt;Il mondo&lt;/em&gt; por parte de uno de esos grupos pop carne de radiofórmula con cantante mona atronaba por todo el bus. Se entiende que como no había subido nadie hasta ese momento, el autobusero se tomó unas libertades y subió el volumen de la radio (Cadena 100, como me enteraría más tarde). Ah, pero ya había alguien dentro, es de suponer que se moderaría: qué va, ni siquiera podía escuchar mi propio mp3 si no quería poner en peligro mis tímpanos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#3333ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#3333ff;"&gt;Ya en la siguiente parada se suman unos cuantos viajeros más, y suena una de esas rumbillas del tipo Delinqüentes o Muchachito Bombo Infierno. Es igual, el tío sigue con su música, ahí, dándole, demostrando que él es el que manda, olé. Pues no, no era la libertad que te da un bus vacío, porque ese ya se iba llenando, a cuentagotas, sí, pero se iba llenando y éramos varios los sufridores. Esperando que el conductor se diera cuenta de que no estaba solo pasamos varias paradas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#3333ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#3333ff;"&gt;Y, bueno, yo me bajé al final del trayecto, y el autobusero seguía con su música, qué guay, nos había obligado a escuchar los grandes éxitos del momento, ya que con el ruido tan alto no se podía ni leer ni conversar con alguien y se te hacía incluso difícil concentrarte en el paisaje. Suerte para los próximos que se montaran.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14954405-115427290028638095?l=oneverybus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://oneverybus.blogspot.com/2006/07/como-en-tu-propia-casa.html</link><author>noreply@blogger.com (Milton Malone)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>7</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-14954405.post-115358484333481038</guid><pubDate>Sat, 22 Jul 2006 15:53:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-07-22T18:14:03.366+02:00</atom:updated><title>Sutil comunicación</title><description>&lt;span style="font-family:georgia;color:#660000;"&gt;La ventaja de colocarte en los asientos del centro, esos que miran hacia atrás, es que puedes mirar las caras de los demás de una manera no forzada, y esto sirve tanto para cuando se te pone delante una chica preciosa en la que coincides en gustos musicales y literarios (o eso crees) como para observar una de las conductas más comunes dentro de estos vehículos: pedir al vecino que te deje salir.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#660000;"&gt;Esto es: un hombre joven en el asiento de la ventana, que deja una bolsa a sus pies, y una mujer de mediana edad (agridulce eufemismo) en el del pasillo, con otra bolsa. Bolsas de plástico, las dos, blancas, de esas que te dan en el Mercadona, ya sabéis, compras algo y... ¡zas!, bolsa al canto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#660000;"&gt;El chico, como cualquier persona no ciega que se sienta en el lado de la ventana, entretiene el viaje mirando la rápida sucesión de edificios, árboles, otros coches... que le hace poner la típica cara bucólica que desde fuera parece reflejo de una reflexión sobre el paso del tiempo, etcétera. La mujer, como casi cualquiera que se sienta en el pasillo, pone una cara más terrenal, la única que se puede poner observando las coronillas del resto de viajeros.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#660000;"&gt;Pero en esto que estamos llegando a la parada del hombre, que ya no mira por la ventana sino a puntos indefinidos dentro del bus, pasando de un estado de relajación a un cierto nerviosismo sutil pero claramente patente en su expresión facial y corporal: su pie empieza a temblar, su espalda está ligeramente separada del respaldo... Se agacha para coger la bolsa, un gesto intencionado hacia su compañera de asiento, que sigue igual que antes, no le presta atención. Pero he aquí el milagro de la comunicación: el tipo recoge la bolsa y antes de incorporarse hace un amago casi imperceptible de levantarse, girando su cabeza ligeramente hacia la mujer y murmurando algo inaudible, quizá no ha dicho nada, puede que sólo haya sido la expresión de la cara, la intención de decirlo. La mujer reacciona agachándose ligeramente a por la bolsa, le mira y abre los ojos y la boca mientras asiente: aquí también tenía que haber habido palabras que salieran de sus labios, pero sólo con ese gesto ya le ha dicho al hombre que ella también se baja en la misma parada. Ha sido una escena completamente silenciosa, excepto por el ruido de las bolsas de plástico, pero la armonía ha sido perfecta: los dos cuerpos se han vuelto a relajar hasta que el bus se ha parado, y organizadamente han salido, primero la mujer y luego el hombre, sin ser conscientes del milagro comunicativo que se ha producido y que ocurre cientos de veces al día, ideas e intenciones expresadas y puestas en común con una pequeña sutil gama de movimientos.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14954405-115358484333481038?l=oneverybus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://oneverybus.blogspot.com/2006/07/sutil-comunicacin.html</link><author>noreply@blogger.com (Milton Malone)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>7</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-14954405.post-115245952885616897</guid><pubDate>Sun, 09 Jul 2006 15:35:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-07-09T17:38:48.870+02:00</atom:updated><title>A todos nos gustan las conspiraciones</title><description>&lt;span style="font-family:georgia;color:#ff6600;"&gt;- (...) porque si te fijas siempre ocurren catástrofes en navidades y antes del verano, (...) en junio/julio y por diciembre, antes de navidades. Lo tengo comprobado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#ff6600;"&gt;- También pasa que... a los periodistas no les han dejado entrar en el metro... y dicen que si la ETA...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#ff6600;"&gt;- No va a ser todo la ETA (...) pero como dicen que están negociando...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#ff6600;"&gt;- Pero sólo sabemos lo que quieren que sepamos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#ff6600;"&gt;- Sólo sabemos lo que quieren que sepamos.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14954405-115245952885616897?l=oneverybus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://oneverybus.blogspot.com/2006/07/todos-nos-gustan-las-conspiraciones.html</link><author>noreply@blogger.com (Milton Malone)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-14954405.post-115133678198107842</guid><pubDate>Mon, 26 Jun 2006 15:30:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-06-26T17:46:21.996+02:00</atom:updated><title>La vida se expande</title><description>&lt;span style="font-family:georgia;color:#990000;"&gt;Es una mentira que las ciudades sean los refugios del hombre contra la naturaleza. Y si es así, qué duda cabe de que ha fracasado en ello. Todos hemos visto cómo crecen hierbajos en el pavimento de las calles, cómo en solares abandonados la maleza alcanza alturas de más de un metro y es imposible adentrarse sin machete en esa jungla en el asfalto, cómo algunos animales se han adaptado rápidamente a plazas y jardines, como los gorriones, las urracas, las cigüeñas o innumerables insectos, e incluso ha habido seres que han hecho de la ciudad su hábitat natural, como las palomas, los estorninos y... las ratas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#990000;"&gt;Nuestro empeño en controlar la naturaleza ha sido en vano, y a veces parece que ella, Ella, se burla de nosotros, como en el caso de una pequeña y frágil ramita que crece dentro de los túneles de acceso al intercambiador de Avenida de América, donde sólo pasan autobuses y no hay rastro de la luz del día, donde la contaminación hace el aire irrespirable, donde el hormigón pretende dejar atrás cualquier rastro orgánico, donde no hay nada, ahí, la Naturaleza ha colocado una fina rama cuyas hojas crecen verdes y frondosas, para escarnio de las máquinas. La más mínima grieta y ¡zas!, la vida se expande, surge el color. ¿Que no hay luz del sol? Habrá que utilizar la de los focos que iluminan el camino, rico en dióxido de carbono, naturaleza lista. Las moles de ocho ruedas nada pueden hacer contra una débil rama que crece a un lado, son demasiado grandes, demasiado bastas, la rama es como una pluma que se escapa entre los dedos. Hagamos un trato con el ganador, pues ella es la que nos puede echar del planeta de una patada en el culo.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14954405-115133678198107842?l=oneverybus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://oneverybus.blogspot.com/2006/06/la-vida-se-expande.html</link><author>noreply@blogger.com (Milton Malone)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>7</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-14954405.post-115116904867641610</guid><pubDate>Sat, 24 Jun 2006 17:06:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-06-24T19:11:46.810+02:00</atom:updated><title>Día punk</title><description>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;San Juan y lloviendo. Autobús con buenos asientos. Las cinco de la tarde de un viernes y sólo hay cuatro gatos. Cuatro gatos hembra. Cuatro gatitas. Y un viejo. Y yo. En traje. Nadie en la carretera, y el aire acondicionado puesto intenta disimular el calor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;España va ganando uno cero.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14954405-115116904867641610?l=oneverybus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://oneverybus.blogspot.com/2006/06/da-punk.html</link><author>noreply@blogger.com (Milton Malone)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>6</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-14954405.post-115064727121148314</guid><pubDate>Sun, 18 Jun 2006 15:57:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-06-19T12:06:24.436+02:00</atom:updated><title>El frenético nu-metalero</title><description>&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;color:#009900;"&gt;Las personas que menciono en este blog dan la impresión de no ser normales, al ser sacadas de su contexto, al ser elegidas entre las decenas de hombres y mujeres que veo en el autobús y que particularizo debido a un rasgo más o menos común pero que destaco de entre la miríada de acciones u omisiones que ocurren constantemente en este lugar lleno de vida y a las que no hago caso. Dan la impresión de no ser normales, pero quién hace que sean vistas como normales o no, quién manipula la realidad para centrarnos en un aspecto que nos dé para juzgar sobre algo o sobre alguien...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#009900;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#009900;"&gt;Un chico que parece algo mayor para la ropa que lleva. Sólo algo: quizá sea que su rapado no oculta unas incipientes entradas, o simplemente sus ojos han perdido el brillo de la adolescencia. No llegará a los 30, pero su camiseta verde (chillón, si no fuera ya vieja) y sus bermudas anchas que llegan por debajo de las rodillas suelen asociarse con los que todavía no han sufrido una rutina laboral.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#009900;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#009900;"&gt;El calor, la guitarra que llevo a cuestas y el ajetreo a mi alrededor no me hacen prestarle mucha atención. Ni siquiera a su edad incongruente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#009900;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#009900;"&gt;Pero comienza a moverse. Primero una mano percutiva, luego unas piernas que tiemblan alocadas y al final una cara absorta en la música que sale a través de sus auriculares. Sus ojos recuperan cierto brillo adolescente, será el trance. Las guitarras distorsionadas se oyen lejanas y más rotas de lo que están, incluso llegan a perderse entre el ruido del bus y de sus habitantes, pero el hombre no puede reprimir la violencia rítmica de las canciones. No es como una chica que me encontraba todas las semanas al ir a la facultad y que fomentaba el conocimiento del hip-hop en el bus a base de un volumen exagerado que hacía que se entendieran perfectamente las letras en diez metros a la redonda. El volumen de la música de este nu-metalero es moderado, no así su pasión.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#009900;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#009900;"&gt;Pero cada uno va a su bola. Hoy no molesta.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14954405-115064727121148314?l=oneverybus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://oneverybus.blogspot.com/2006/06/el-frentico-nu-metalero.html</link><author>noreply@blogger.com (Milton Malone)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>14</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-14954405.post-114917179323516721</guid><pubDate>Thu, 01 Jun 2006 14:14:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-06-01T16:23:13.256+02:00</atom:updated><title>Una pléyade de gente odiable</title><description>&lt;span style="font-family:georgia;color:#996633;"&gt;Ya que entradas anteriores sobre una temática parecida han resultado desagradables a más de uno, no me voy a regodear en lo que viene a continuación, porque esto es lo más desagradable que me ha pasado en un bus en bastante tiempo. Os ahorro los prolegómenos: resulta que alguien habrá sido tan gracioso de tirar una bomba fétida en el bus, con lo que gran parte de los asientos fueron abandonados, el mío incluido, que me fui tres o cuatro más para atrás. Olía realmente mal. Sin embargo, había entrado poco antes un tipo gordo y con aspecto muy descuidado, además de llevar una feísima gorra (si ya las gorras son de por sí feas) con la visera hacia atrás, y para hacerse el gracioso repetía todo el tiempo "vaya olor, maestro", "ponga el aire acondicionado, maestro", "hijo de puta el que se ha cagao en los calzones", no paraba. Y unas señoras teñidas de rubio (unas viejas repelentes, vamos) unos asientos más para delante le reían las gracias con su risa chillona. Estaréis conmigo en que a veces la humanidad merece ser aniquilada. Pues ese fue el viaje, pero lo peor quizá fue que me había sentado al lado de un chico que estaba contándole su vida a la ¿amiga?, ¿amante? y podía haber escrito un texto más interesante sobre relaciones humanas, sobre cosas que realmente sí importan, pero el olor, el tipo grasiento y las chillonas rubias de bote no me dejaron.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14954405-114917179323516721?l=oneverybus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://oneverybus.blogspot.com/2006/06/una-plyade-de-gente-odiable.html</link><author>noreply@blogger.com (Milton Malone)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>8</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-14954405.post-114892302539601464</guid><pubDate>Mon, 29 May 2006 16:57:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-05-29T22:43:48.093+02:00</atom:updated><title>¿Integración?</title><description>&lt;span style="font-family:georgia;color:#339999;"&gt;El sábado dio de sí: mientras en la cola un tipo se cortaba alegremente las uñas y luego en el asiento de al lado una mujer leía folletines religiosos, otra cosa más llamó mi atención. Tras unas cuantas paradas durante el camino, se pusieron delante de mí varias parejas con un común denominador: ninguna hablaba español. La primera eran un hombre y una mujer, probablemente europeos del este. Esta es una definición muy genérica, ¿verdad? Europeo del este puede ser desde un estonio, un letón o un lituano hasta un rumano, un búlgaro o un serbio. Estos "europeos del este" parecían ser más bien del sureste, ya que tenían unos rasgos más mediterráneos. A su lado, dos mujeres negras hablaban en un idioma inidentificable pero bastante diferente al de los anteriores. Y al poco entró una joven que, aunque morena, esta vez sí tenía rasgos de la "Europa del noreste" (he de decir, por imperativo moral, que la chica estaba tremenda), acompañada de una niña.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#339999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#339999;"&gt;Y he aquí la reflexión: juntos pero no revueltos. ¿La inmigración realmente enriquece las sociedades? No lo niego, pero a partir de hoy no me parece tan evidente como me lo parecía antes. Cada grupo de inmigrantes se junta con los suyos, comparte su cultura con los suyos, y poco más. Me acuerdo de Estados Unidos, que es un país puramente de inmigrantes pero sólo un grupo de sus descendientes se sienten verdaderamente americanos: los anglosajones. Estados Unidos está hecho a base de irlandeses, y el resto (africanos, italianos, etc. e incluso los verdaderos americanos, los nativos que vivían allí antes) son adyacentes e intentan mantener su cultura sin ser absorbidos por la anglosajona imperante.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#339999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#339999;"&gt;Aquí están viniendo muchos inmigrantes, pero ¿veremos algún día a un polaco haciendo una paella? No quisiera pensar que lo único que nos ha traído la inmigración han sido los kebabs, pero cada vez creo menos en la integración y más en el "juntos pero no revueltos". Es comprensible que cada grupo étnico quiera preservar su cultura, pero esto se hace a base de destacar lo que de diferente tienen del resto. Vías de fusión y de convergencia de culturas hay, pero son muy pocas en comparación con la cultura "pura", la mezcla no existe sino una especie de ósmosis que filtra elementos a duras penas. Las tres parejas que estaban delante de mí se diferenciaban por los rasgos, por el idioma, por la forma de vestir: a simple vista podía parecer que todos estaban juntos y que en cualquier momento pueden interactuar, pero una barrera invisible construida a base de años y kilométros da poca esperanza para ello.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14954405-114892302539601464?l=oneverybus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://oneverybus.blogspot.com/2006/05/integracin.html</link><author>noreply@blogger.com (Milton Malone)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>7</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-14954405.post-114882123673699499</guid><pubDate>Sun, 28 May 2006 12:40:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-05-28T15:00:36.750+02:00</atom:updated><title>Marketing espiritual</title><description>&lt;span style="font-family:georgia;color:#009900;"&gt;Esperar en un sitio hace que nos fijemos en el resto de la gente. En lugar de ir a lo nuestro, caminar rápidamente por la calle y ver caras que al instante se han perdido de vista, la espera hace que, a falta de algo mejor, podamos mirar más detenidamente al resto de personas que vienen y van o que simplemente esperan como tú. El cotilleo se hace inevitable a veces: si alguien lee un periódico, o un libro, o un simple folleto, tratas de averiguar de qué va al menos. La mujer que estaba a mi lado tenía un folletito que a primera vista parecía uno de esos que te dan los testigos de Jehová cuando caminas por la calle, se presentan con una sonrisa, te preguntan "¿te gusta leer?" o alguna generalidad parecida a la que sueles responder con desgana y ellos aprovechan para endosarte sus revistillas. Pero la mujer a mi lado leía atentamente el papel: de hecho, creo que lo había sacado del bolso. Lo único que pude leer fue el encabezamiento: "Cómo curar la depresión". ¿Es posible que, visto que con las antiguas técnicas no conseguían mucho (todavía me acuerdo de eso de que el mundo estaba colgando de un hilo y si no rezábamos se rompería) se hayan adueñado del patrimonio propio de los libros autoayuda para vendernos lo mismo de siempre? No creo que la solución a la depresión (a las depresiones) esté en un folleto, pero la mujer leía con atención.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#009900;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#009900;"&gt;Más tarde, en el bus de vuelta, la mujer que se sentó a mi lado (no, no me senté con el tipo de las uñas) tenía un libro en las manos. Nada anormal, todo el mundo lee, así que no presté mucha atención. Hasta que sacó una biblia, que además era una edición de 1960 de no sé qué tipo, según ponía en la tapa. Abrió la biblia, leyó unos versículos (me parece que estaba en el libro de los Salmos), la volvió a guardar y siguió leyendo el otro libro, que ya me empezaba a interesar. Al poco conseguí ver cómo se titulaba: &lt;em&gt;Cuando lo que hace Dios no tiene sentido&lt;/em&gt;, y estaba escrito por un tal doctor Dobson (¿doctor en qué?). Extraño. Un vistazo más atento, cuando me fue posible, y pude ver en la portada un antetítulo escrito con letra muy pequeña, que conseguí descifrar como "Afianzándose en su fe con". Y me hizo gracia, recordé un libro que encontré una vez perdido en mi casa del pueblo, sobre la teoría de la evolución, con muchos dibujitos, en el que demostraban "científicamente" que era falsa, que era un invento para alejarnos de Dios, y que incluso el propio Darwin la había casi rechazado en favor de Dios.  Me entraron ganas de leer ese libro, seguro que es un claro ejemplo de masturbación espiritual.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#009900;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#009900;"&gt;Hace ya bastante tiempo escribí aquí sobre una mujer que llevaba una camiseta que ponía "Encuentro con Dios: pregúntamente cómo". Tanto ella como las dos que he mencionado eran de mediana edad, no llegarían a los 40 años, y tenían rasgos suramericanos.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14954405-114882123673699499?l=oneverybus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://oneverybus.blogspot.com/2006/05/marketing-espiritual.html</link><author>noreply@blogger.com (Milton Malone)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>8</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-14954405.post-114873311568603866</guid><pubDate>Sat, 27 May 2006 12:08:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-05-27T14:31:55.703+02:00</atom:updated><title>Más seres odiables</title><description>&lt;span style="font-family:georgia;color:#333300;"&gt;Es un tipo joven, negro, con sus gafas de sol y su ropita chula. A primera vista no parece que pueda resultar uno de esos personajes que te gustaría matar por no respetar las normas implícitas de convivencia durante la espera del bus. Pero desde un principio lo hace: es de esas personas que no sabes si hacen cola o sólo "pasaban por allí", se colocan a dos metros del que está delante y no se dan por aludidos cuando por detrás de ellos hay una fila de gente apretujada, hacen como si no existiera y comienzan a pulular por su pequeño territorio, sin importarles la cola pero ojo que sí están esperando el bus, como todo el mundo. Pero evidentemente este amigo no estaría aquí sólo por eso (hay demasiada gente así); es más, ese hecho es comprensible, disculpable e incluso justificado: seguramente no querría que el tipo que tenía delante se comiera los cachos de uña que saltaban tras ser separados de los dedos por un cortauñas implacable.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#333300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#333300;"&gt;El chaval estaba ahí, dale que te pego, parecía muy concentrado. Yo también lo estaba, en una revista que tenía entre manos, hasta que el sonido de uñas saliendo disparadas como proyectiles llamó mi atención. No podía ser verdad, me resistía a creerlo. Tenía que comprobar que era cierto (maldita curiosidad), así que intentaba echarme a un lado y girarme, poniendo en peligro mi integridad física ante la previsible lluvia de esquirlas de queratina. Por suerte, ahora el tipo estaba limándose las uñas, un enorme pulgar negro con una uña rosada en el extremo y astillitas blancas en el borde. Da grima, sí, decídmelo a mí. Efectivamente, vi en su otra mano el instrumento fatal, con lo que mis sospechas se corroboraron.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#333300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#333300;"&gt;Lo más curioso de todo es que el tipo de vez en cuando echaba miradas, como vigilando que no nos diéramos cuenta de lo que estaba haciendo. Incluso poco antes de que abrieran la puerta del bus se despegó un poco de la fila y dio un pequeño paseo por ahí, probablemente para rematar su trabajo. Enseguida regresó triunfal para meterse en el autobús y aquí no ha pasado nada. Eso sí, seguro que nadie le miraría por tener las uñas largas.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14954405-114873311568603866?l=oneverybus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://oneverybus.blogspot.com/2006/05/ms-seres-odiables.html</link><author>noreply@blogger.com (Milton Malone)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>4</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-14954405.post-114807306836516707</guid><pubDate>Fri, 19 May 2006 20:57:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-05-19T23:12:59.183+02:00</atom:updated><title>Blitzkrieg torito bravo can't skate</title><description>&lt;span style="font-family:georgia;color:#cc33cc;"&gt;La jaqueca me hace odiar a todo cuanto siento cerca. Simplemente quiero llegar a mi casa lo más pronto posible. Apoyo la cabeza en mi mano, y mi mano en la ventana (truco para evitar las vibraciones), cierro los ojos y espero; por suerte, nadie se ha sentado a mi lado. Aunque no es mucho alivio para las migrañas, mejor así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En poco tiempo, mi gozo en un pozo. Del desfile de viajeros por el pasillo uno al final no se lo ha pensado dos veces y se ha sentado a mi lado. Y encima tiene cara de italiano. No me preguntéis por qué, a lo mejor es porque la primera canción que salió de su mp3 y que todo el mundo alrededor podía oír clarísimamente era &lt;em&gt;Venecia,&lt;/em&gt; de Hombres G. Castaño tirando a rubio el pelo que le tapa las orejas, barbilla prominente, vaqueros raídos y una camiseta blanca con un dibujo en blanco y negro el plan cómic, una chica diciendo "oh! my boyfriend can't skate!" o una chorrada pop de ese tipo. Verdaderamente odioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le odio, le odio, le odio. Seguidamente en sus auriculares y alrededores ha sonado el &lt;em&gt;Torito bravo&lt;/em&gt; de Manolo Escobar. Estupendo. Se creerá moderno el muy... dios, qué jaqueca de perro. Y además hace calor, no noto el aire acondicionado, mejor, porque a veces es peor que el calor, aunque por lo menos te libras del ambiente cargado de diversos olores que invaden los buses por estas fechas. Pero es que le tipo parece feliz y todo, ahí, con los ojos cerrados. Ahora suena &lt;em&gt;Blitzkrieg bop&lt;/em&gt; de los Ramones. El tipo no se da cuenta del resto de gente que vive a su alrededor: a lo mejor sólo puede percatarse de la gente guapa y por eso cree que está solo. Y en este instante se cambia de canción y pone algo de hip hop que no consigo descifrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi parada. Como siempre, espero a que el autobús pare del todo, le hago una seña y le digo algo que ni siquiera yo oigo. El tipo se levanta y me deja pasar, y hecho un último vistazo; sí, pone "my boyfriend can't skate". Cómo odio la cultura pop.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14954405-114807306836516707?l=oneverybus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://oneverybus.blogspot.com/2006/05/blitzkrieg-torito-bravo-cant-skate.html</link><author>noreply@blogger.com (Milton Malone)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>9</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-14954405.post-114651172138480621</guid><pubDate>Mon, 01 May 2006 19:06:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-05-02T13:03:53.566+02:00</atom:updated><title>Los buses de Marrakech</title><description>&lt;span style="color:#cc9933;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Posiblemente si no conociera bien las idas y venidas de los autobuses de la EMT y de los interurbanos, calificaría las aglomeraciones frente a las puertas de los viejos mastodontes que hacen su ruta por Marrakech como propias de un país en desarrollo. Pero las marquesinas de la ciudad ocre son mucho más bonitas, te llegan a hacer agradable la espera, verdes y sobrias pero amplias y con los arcos típicos de la cultura islámica. Es ya tarde y el sol, a punto de desaparecer por entre los edificios más altos que rodean la Medina, colorea el cielo de las tonalidades de sus fachadas, de color salmón, un salmón terroso. 3 dirham el viaje y pasamos dentro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;En el interior, el autobús es un festival de ruidos, de crujidos que denotan la edad de estos vehículos, con varias décadas a sus espaldas y su encanto de diseño antiguo, &lt;em&gt;vintage,&lt;/em&gt; que dicen. El timbre de "parada solicitada" no funciona, la gente tiene que golpear con la palma de la mano cerca de la puerta de salida para hacer saber al conductor, entre toda la maraña de ruidos del bus y de conversaciones de la gente, que se quiere bajar. A veces se detiene en una marquesina, a veces en plena calle sin verse ninguna señal de parada de bus, en ocasiones incluso en medio de una rotonda. Típico del caos de Marrakech: no sabes ni dónde ni cuándo tienes que cruzar las calles, ni dónde ni cuándo se para el bus o el taxi. Pero pronto se aprenden las reglas del juego urbano, no tan diferentes de las nuestras de lo que pueda parecer a simple vista.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Nuestro viaje se acaba. Unos golpes bien dados en algún lugar hueco, el conductor frena en una esquina despejada y comenzamos a bajar. Salimos de todos los rincones del vehículo, abriéndonos paso ante la gente, en la semioscuridad, pues la luz verdosa de su interior es insuficiente, una luz fría que encaja perfectamente en el apagado cielo del crepúsculo donde se pierde tras reanudar el conductor la marcha. El festival de ruidos y vida se aleja, con esfuerzo de vehículo viejo pero con seguridad, por las anchas calles de esta ciudad caótica y calma.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14954405-114651172138480621?l=oneverybus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://oneverybus.blogspot.com/2006/05/los-buses-de-marrakech.html</link><author>noreply@blogger.com (Milton Malone)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>7</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-14954405.post-114409878834075913</guid><pubDate>Mon, 03 Apr 2006 20:56:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-05-01T21:32:36.850+02:00</atom:updated><title>Una mujer</title><description>&lt;span style="font-family:georgia;color:#999900;"&gt;La mujer a mi lado hablaba por teléfono. Tenía un gripazo y no podía evitar el juicio, iba de abogada como empresa, si fuera como trabajador podría haberlo evitado. Pero tenía un gripazo y estaba todo planeado: el juicio era a las once y a la una estaría otra vez en casa. De treinta y algunos (no muchos) años, parecía desentonar desde un principio con el tipo de gente que suele montar en un autobús. Hombres con traje montan más a menudo y no da la sensación de que se están equivocando de lugar. Simplemente esta mujer no encajaba. Segunda llamada al móvil:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No voy a estar en casa, ya te mandaré a alguien para que vaya a recogerlo, tú déjalo en la oficina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya le mandaría a alguien. Lo repitió varias veces, como los buenos abogados, como los buenos hombres de negocios, como aquellos que saben que dominan la situación aunque se les venga el alud encima. Más tarde, en la misma llamada, o quizá en otra: "sí, esta tarde tengo preparación al parto, ya hemos empezado, pero no sé si iré, con el gripazo que tengo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habla demasiado bien para ir en un autobús, no utiliza latiguillos, ni expresiones callejeras, seguro que tiene un coche, un buen coche. Deja el móvil, lo guarda en el bolso. Pero no se pone a leer, ni a escuchar música, ni a tontear con el móvil (simplemente cuando termina de hablar, lo guarda), ni a rebuscar entre sus cosas, ni a mirar por la ventana. Simplemente espera.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14954405-114409878834075913?l=oneverybus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://oneverybus.blogspot.com/2006/04/una-mujer.html</link><author>noreply@blogger.com (Milton Malone)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>8</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-14954405.post-114278805363295741</guid><pubDate>Sun, 19 Mar 2006 16:28:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-03-19T23:56:47.490+01:00</atom:updated><title>Viernes por la noche</title><description>&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Estoy lo suficientemente bebido como para no poder concentrarme en dormir. A las cuatro y media de la madrugada y acurrucado en el asiento de la marquesina, el frío tampoco ayuda a hacer más llevadera la espera, que se está prolongando más de media hora. En un momento en que abro los ojos, veo que una amiga se acerca hacia mí. No hay muchas ganas de conversación, las palabras y los temas salen automáticamente, y pronto estamos los dos acurrucados en el asiento aguardando la llegada del búho, intentando cerrar los ojos durante un tiempo. Por fin llega el vehículo y subimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mayoría de gente que te encuentras un viernes por la noche en un autobús son jóvenes que vuelven a casa tras una dura jornada de diversión. Curiosamente, son pocos los que parecen borrachos. Normalmente hay un grupo de cuatro tipos que se preocupan en hacer ver que ellos sí son graciosos. También hay individuos que no sabes bien lo que pintan aquí: gente que quizá viene o va a trabajar, o que acaba de venir de viaje, o un montón de cosas más. A quién le importa. Son unos obscenos: están fuera de la escena, no pertenecen al contexto de viernes por la noche. El resto de gente, los jóvenes que han salido por ahí y a los que les ha llegado la hora de recogerse esperan pacientemente o siguen contándose las historias de esa noche, o de su vida. Más de una vez te encontrarás a un chico y una chica, o dos chicas, raramente a dos chicos, reflexionando sobre el amor con una calma y una quietud también obscena. A quién le importa: yo sólo quiero llegar a mi casa y que se me pasen los efectos del "emborráchate con Smallville", que me impiden fijar mi atención en algo más allá de mi propio entumecimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi amiga y yo nos hemos sentado en los asientos al lado de la puerta de salida. La conversación sigue, aunque sin tanto frío, como durante la espera: inapetente aunque con cierta voluntad fática, para hacernos saber el uno al otro que estamos allí. En vano: pronto ella se duerme, dejándome a mí intentándolo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa transcurre con quietud, casi como si se tratara de una procesión, de algo muy serio. Será mi propia incapacidad de reacción. En los asientos al otro lado de la puerta de salida un tipo con una americana negra y el pelo engominado saca la cabeza al pasillo, dejando al instante un regalito para los que pasen por ahí. Cuando acaba la purificación interior, se levanta y se coloca con la cabeza gacha junto a la puerta, en las escalerillas. De espaldas a mí, espera pacientemente a que su cuerpo acabe de eliminar cualquier resto de materialidad en su interior. Pero parece haber exceso de saliva y nada más. Cuando es consciente de que la tranquilidad ha vuelto a él, regresa a su asiento y como si nada. Continúa la espera paciente en su asiento después de la "inesperada" interrupción. Su colega ni siquiera le ha mirado para ver qué tal le va.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tranquilo amigo, nadie ha visto nada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;(siento haber tardado tanto en poner un nuevo texto, pero la culpa no era mía sino de mi pereza)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14954405-114278805363295741?l=oneverybus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://oneverybus.blogspot.com/2006/03/viernes-por-la-noche.html</link><author>noreply@blogger.com (Milton Malone)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>9</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-14954405.post-113934991270365180</guid><pubDate>Tue, 07 Feb 2006 21:36:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-02-07T23:13:35.746+01:00</atom:updated><title>El mundo es un pañuelo</title><description>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Hoy, pese a no haberme presentado al examen que tenía, también tocaba tomar el bus.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Hace frío pero también sol, que lo mitiga. El ruido de los coches hace que tenga que poner a cierto volumen mis auriculares, y sin embargo apenas se pueden distinguir unos sonidos de otros, aunque lo que sí se distingue bien es la falta de afinación de Conor Oberst, alias Bright Eyes, que según el libro que estoy leyendo sobre pop independiente, es lo que le da personalidad, lo que infude vida a sus canciones. Pero a mí de momento me pone nervioso.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Llega el bus y la cola se desordena. No soy incapaz de distinguir quién estaba ahí antes que yo y quién ha venido después. Mi pensamiento-escudo es que no me importa que la gente se cuele porque va a haber sitio para todos, pero quizá esa sea solo una de las múltiples formas de autoengaño que tiene cualquier ser humano racional. Felizmente, el asiento segundo empezando por el medio y hacia atrás está libre. Para más señas, es el del lado derecho del autobús, así que hoy me libraré del sol.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;A mi lado, junto a la ventana, está sentada una mujer negra, con el pelo teñido de pelirrojo, hablando por un manos libres que le mantiene ocupadas ambas (sujetando el móvil y el micro) en un idioma extraño, o por lo menos más extraño que el alemán. Lo primero que me ha llamado la atención es que habla bajito, rasgo poco común entre los inmigrantes venidos de lo que está de moda llamar África subsahariana. Recuerdo incluso que una vez estuve a punto de escribir un post sobre las diferencias culturales a raíz de haber visto en un breve lapso de tiempo a una pareja de negros muy negros hablando muy alto y a una pareja de blancos muy blancos muy rubios hablando muy bajo. Pero ese post se perdió entre mi pereza. La mujer, vestida con americana negra y pantalones, creo recordar, parecía tener una conversación más o menos personal a través de su móvil con cámara.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;A lo que estaba. Realmente no pasa nada especial, simplemente me he sentado y estoy esperando a que el bus entre en carretera para sacar mi lectura de hoy. Nada más salir de casa he dado media vuelta y he regresado para coger el &lt;em&gt;National Geographic&lt;/em&gt;: hoy no me apetecía llevarme un libro y mucho menos apuntes (jamás). Ahora me dispongo a sacar la revista para echarle un vistazo. Pero me entra una vergüenza terrible: en la portada del &lt;em&gt;NT&lt;/em&gt; hay un señor negro vestido con ropajes tribales muy coloridos. El titular tiene ese aire fantástico y aventurero haciendo referencia a tierras salvajes de la lejana África. Miro a mi vecina de asiento (la mujer negra, sí, es algo redundante, pero no me he atrevido a poner sólo "negra" por alguna posible malinterpretación; eso sí, nunca diré "mujer de color"), saco el &lt;em&gt;National Geographic&lt;/em&gt; con la contraportada (un inofensivo anuncio de coches) hacia arriba y me dispongo a leer... un buen reportaje sobre la biodiversidad en California, especialmente la de su flora. Al rato, la mujer deja de hablar por el móvil, echa un vistazo a la revista por encima de mi hombro y ha seguido con lo suyo.&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Ambos bajamos en la última parada, esperando a que el autobús se quede quieto para levantarnos y salir, e inmediatamente la pierdo de vista entre el gentío del intercambiador.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Todavía no comprendo bien por qué me he sonrojado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14954405-113934991270365180?l=oneverybus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://oneverybus.blogspot.com/2006/02/el-mundo-es-un-pauelo.html</link><author>noreply@blogger.com (Milton Malone)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-14954405.post-113848520083383869</guid><pubDate>Sat, 28 Jan 2006 21:37:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-01-28T22:56:51.746+01:00</atom:updated><title>Interrupción: MeMe</title><description>&lt;span style="font-family:courier new;color:#ff9966;"&gt;Mis cinco manías o curiosidades o paranoias más destacables... en el autobús:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1 - &lt;strong&gt;No saludar nunca al autobusero&lt;/strong&gt;. Cuando empecé a montar todos los días en el autobús saludaba por muy pocas ganas que tuviera. Rara vez obtenía respuesta. Así que ahora por defecto ni le miro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2 - &lt;strong&gt;Sentarme en el segundo asiento después de pasar el centro&lt;/strong&gt;. No tiene el bulto de la rueda, así que mis rodillas no tienen por qué estar completamente flexionadas, y además en el asiento de la ventana puedo apoyar el pie en la salida de la calefacción (en invierno da mucho gustito) y a su vez apoyo el libro, si estoy leyendo, en esa pierna para que esté más alto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3 - &lt;strong&gt;No ponerme a leer hasta que no hemos salido a la carretera&lt;/strong&gt;. Quizá empecé a hacerlo porque antes de eso es todo una curva, pero aún así es una manía sin mucho sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4 - &lt;strong&gt;No levantarme de mi asiento hasta que no he llegado a mi parada&lt;/strong&gt;. Si es en la ida, como es la última no me preocupo, y si es en la vuelta, porque normalmente tengo que esperar a que la gente que se ha levantado antes salga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5 - &lt;strong&gt;Escuchar lo que dice la gente&lt;/strong&gt;. Esto es evidente desde que empecé este blog... Qué coño: sí, me gusta cotillear, como quien no quiere la cosa.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14954405-113848520083383869?l=oneverybus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://oneverybus.blogspot.com/2006/01/interrupcin-meme.html</link><author>noreply@blogger.com (Milton Malone)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>8</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-14954405.post-113698860783630845</guid><pubDate>Wed, 11 Jan 2006 13:52:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-01-14T14:08:43.156+01:00</atom:updated><title>El sueño</title><description>&lt;span style="font-family:georgia;color:#339999;"&gt;Ni siquiera había amanecido cuando me monté esta mañana en el bus, temiendo que estuviera repleto, mientras esperaba a que mis gafas empañadas me dejaran ver algo. Efectivamente, repleto. De pie en el pasillo, estaba a punto de colocarme los auriculares cuando vi que justo delante de mí se sentaban una madre y su hija adolescente. Con el ansia de no haber publicado nada en esta bitácora últimamente (es lo que tienen las vacaciones para el que sale de su ciudad todos los días, que no quiere moverse de su casa), pegué la oreja por si había algo jugoso que captar. La hija, como todo adolescente, parecía preocupada por algo. Quizá no acababa de agradarle que su madre la acompañara en el autobús, porque creía que la trataba todavía como a una niña -de hecho, ella llevaba el típico uniforme de colegio concertado y su madre tenía en su regazo la mochila, demasiado limpia para una chica de instituto- o quién sabe por qué. Dispuesto a averiguarlo, resistí la tentación de ponerme música y sumergirme en mi mundo, y presté (disimuladamente) atención. Acto seguido, la niña (la chica, la adolescente, la pre-mujer) se acomodó en su asiento y se durmió. Poco después, la madre la acompañó, por su cuenta, en las tierras de Morfeo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#339999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#339999;"&gt;Miré hacia la parte trasera del autobús: poca gente era la que aguantaba despierta. Algunos ya habían terminado de darle un vistazo a los periódicos gratuitos y estaban cabeceando, otros simplemente parecían que no habían dormido en sus casas. Los que estábamos de pie nos resignábamos a no poder cerrar dulcemente los ojos durante más de treinta segundos y dejarnos llevar por los rincones oscuros de la mente. Sólo se oía el ruido del motor, como un arrullo constante, casi una nana.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#339999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#339999;"&gt;Odio tener que levantarme tan temprano.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14954405-113698860783630845?l=oneverybus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://oneverybus.blogspot.com/2006/01/el-sueo.html</link><author>noreply@blogger.com (Milton Malone)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>6</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-14954405.post-113494659085180774</guid><pubDate>Sun, 18 Dec 2005 22:33:00 +0000</pubDate><atom:updated>2005-12-18T23:57:36.540+01:00</atom:updated><title>Sopa de albondiguilla</title><description>&lt;span style="font-family:georgia;color:#cc33cc;"&gt;Iba yo con mi guitarra a cuestas, intentando un buscar un sitio en que quepamos los dos. Buscaba uno de los asientos del centro, que tienen más espacio. Al llegar allí, de los dos de la izquierda, estaba ocupado por un hombre el que daba al pasillo. Por no molestarle, me senté en uno de los derecha, con un tipo que iba en uno de esos clásicos chándals grises de mercadillo. Y el espectáculo comenzó: el tío éste empezó (quizá lo iba haciendo antes, pero no me di cuenta) a hurgarse la nariz. Estas cosas me ponen muy nervioso, no ya solo por cuestiones de higiene sino por educación: no le importaba tener a alguien al lado, sin ningún recato se andaba en la nariz con una técnica depurada por la práctica que consistía en meter el dedo, sacarlo, hacer rápidamente una bolilla con lo extraído usando sólo índice y pulgar, y acto seguido lanzarla despedida al espacio. Tuve tiempo para fijarme en su técnica, ya que el tipo no paraba de utilizarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supuse que enseguida dejaría, para mi tranquilidad, de hacer prospecciones nasales. Pero no: el muy cabrón incluso agarraba de vez en cuando una pelotilla grande y pegajosa, de tal manera que en vez de lanzarla despedida al espacio (rogaba por Dios que tuviera buena puntería y no se le escapara) la pegaba en el asiento de delante. Hacía tiempo que no sentía un odio tan acentuado hacia alguien, que iba incrementándose con cada introspección, y de hecho empecé a enumerar mentalmente la lista de improperios que iba a soltar, aunque estaba decántandome por decirle simplemente que me estaba poniendo nervioso con el jueguecillo cuando el bus paró y vi que había dos asientos libres juntos, para mí y mi guitarra. Sin pensármelo dos veces, me lancé hacia ellos. El tipo me echó una mirada desprovista de interés alguno y siguió a lo suyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde mi nueva posición, ya más tranquilo, pude observar a lo lejos que ni mucho menos era una actividad pasajera la de este sujeto. ¿Cuánto tiempo calculáis que un hombre puede estar hurgándose la nariz sin que ésta se erosione por el desgaste? Tales portentos no suelen verse mucho estos días, y sin embargo seguro que no era consciente de estar cumpliendo un récord: el viaje duró media hora, durante la cual no dejó de meterse el dedo en la nariz ni para respirar, que supongo que lo haría por la boca. Tan abrumado me quedé que incluso ahora me da algo de reparo rascarme mi naso.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14954405-113494659085180774?l=oneverybus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://oneverybus.blogspot.com/2005/12/sopa-de-albondiguilla.html</link><author>noreply@blogger.com (Milton Malone)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>8</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-14954405.post-113449695593205703</guid><pubDate>Tue, 13 Dec 2005 17:39:00 +0000</pubDate><atom:updated>2005-12-13T19:05:01.920+01:00</atom:updated><title>Gente civilizada</title><description>&lt;span style="font-family:georgia;color:#33cc00;"&gt;Esta mañana hacía un frío del carajo. Frío seco y viento, el mortal enemigo de las orejas desprotegidas. Ante una situación tal, lo único que quieres es recogerte en la soporífera pero irresistible calefacción del autobús (Dios, no sé cómo no repetirme tanto con esta palabra) y dejar que tus gafas se empañen mientras encuentras un asiento donde acurrucarte. Pero coño, el bus de hoy tardaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero por fin, éste llegó, no sé si a su hora (tras más de cinco años cogiéndolos, todavía no sé muy bien cuál es su horario), pero eso ya no importaba. Sin embargo, no abrió la puerta. La ordenada fila comenzó a tomar una forma circular, y entonces pude acercarme y ver lo que pasaba: el condcutor, el autobusero, estaba hablando por el móvil. Uno de los habituales en mis viajes, cuya profesionalidad parecía estar fuera de toda regla, hablando por el móvil y con la puerta cerrada. Tan sorprendidos y congelados que estábamos que sólo se alzaban tímidas voces de incomprensión. Una mujer se reía y dijo: "definitivamente, hoy voy a llegar tarde al trabajo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los segundos (minutos, horas) pasaron, hasta que por fin, el autobusero se levantó, abrió la puerta y dijo a todo el mundo que se bajara del vehículo. Cojones, más gente a la cola. Acto seguido, cerró otra vez las puertas y se fue, seguramente a talleres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Confiados en que otro coche llegaría a rescatarnos de nuestro stand-by involutario, esperamos segundos, minutos. Pasó un bus, pero estaba fuera de servicio, se largó. Entre la gente que estábamos esperando, la que se bajó del averiado y la que se unía conforme pasaba el tiempo, era difícil que algún transeúnte pudiera atravesar la acera. Al rato llegó por fin el ansiado rescate. ¿Rescate? Simplemente el siguiente en horario, con sus pasajeros sentados, dispuesto a ocuparse de las decenas de personas que se acumulaban en la parada. Obviamente, bastante gente se tuvo que quedar fuera. Los que entramos, casi todos de pie, nos colocamos lo más atrás posible para que cupiera la mayor cantidad de personas posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo curioso es que en ningún momento se formó una turba indignada exigiendo cabezas a grito pelado, cuando tenía todas las papeletas para que así fuera.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14954405-113449695593205703?l=oneverybus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://oneverybus.blogspot.com/2005/12/gente-civilizada.html</link><author>noreply@blogger.com (Milton Malone)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>5</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-14954405.post-113192229091257731</guid><pubDate>Sun, 13 Nov 2005 22:37:00 +0000</pubDate><atom:updated>2005-11-13T23:51:30.930+01:00</atom:updated><title>Mucho cuento</title><description>&lt;span style="font-family:georgia;color:#3333ff;"&gt;Ayer tomé el autobús de madrugada, serían las cinco de la mañana, o las cinco y media. Me senté al lado de la ventana y enseguida me puse a leer las &lt;em&gt;Conversaciones con Billy Wilder&lt;/em&gt; de Cameron Crowe, el libro que no puedo dejar de leer desde que me lo compré el jueves. Tan absorto estaba que sólo me di cuenta de que el bus había hecho una extraña parada cuando los comentarios de la gente superaban su nivel habitual. Resulta que estábamos parados porque había dos coches entorpeciendo la circulación en la carretera: había habido un accidente. Un taxi había chocado contra otro coche. El condutor del autobús se asomó a la puerta y pidió que se quitaran de enmedio, el taxista le dijo que habían tenido un accidente y que de ahí no se movía hasta que no viniera la policía. Siguió una acalorada discusión entre los dos: uno le reprendía el accidente, otro que tenía que llevar a 60 personas a su destino. He de decir que la actitud del "autobusero" me pareció sorprendente: ¿cómo es posible que le dijera de forma tan ruda que se apartaran cuando acababan de tener un accidente? Es entonces cuando empecé a hacer caso de los comentarios de la gente: se había formado un corrillo de personas hablando, cada una desde su asiento: el pretendido accidente había sido un pequeño rasguño. Un pasajero (no sé si borracho o no) se levantó a cantarle las cuarenta al taxista, hasta que el del bus le quitó de enmedio . Aquél, a regañadientes, tuvo que quitar el taxi. ¿Empujando? No, encendiendo el motor, metiendo la marcha y apartándolo de la circulación. Ya estábamos dispuestos a marcharnos cuando apareció otra vez el taxista, esta vez pegado a la ventana del asiento del conductor del bus: "ésa es la solidaridad que demostramos; la próxima vez, cuando tengas tú un accidente, a ver qué solidaridad demuestras", etc., etc. ¿Solidaridad? ¿Solidaridad por un rasguño? Las palabras bonitas no hacen a uno más importante por utilizarlas más a menudo.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14954405-113192229091257731?l=oneverybus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://oneverybus.blogspot.com/2005/11/mucho-cuento.html</link><author>noreply@blogger.com (Milton Malone)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-14954405.post-113154022743746781</guid><pubDate>Wed, 09 Nov 2005 12:25:00 +0000</pubDate><atom:updated>2005-11-09T13:44:49.973+01:00</atom:updated><title>¿Globalizaqué?</title><description>&lt;span style="font-family:georgia;color:#cc33cc;"&gt;Me senté cerca de tres chicos con aspecto magrebí. Éstos hablaban en voz alta en un idioma absolutamente desconocido para mí, en el que la pronunciación no tienen nada que ver con el español. Así que esta vez no podía estar atento a la conversación, que, por otro lado, era fácilmente escuchable por cualquiera que estuviera sentado en la mitad trasera del autobús. Como si fuera música, las voces de los tres chicos se mezclaban, interactuaban unas con otras, jugaban con los silencios, las cadencias: es en lo que te fijas cuando no puedes entender nada del galimatías de cualquier idioma desconocido. Pero en cierto momento el galimatías tomó forma y salió un "racismo" de entre la masa abstracta de sonidos. ¿Había oído en verdad esa palabra o era que algún vocablo del idioma aquél se asemejaba? Al poco le siguió un "hijoputa". Totalmente intrigado, presté más atención y pude oír varias veces "extranjeros", "cállate" y hasta un "no me toques los cojones".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#cc33cc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#cc33cc;"&gt;Se bajan estos chicos y sube una negra. Se encuentra una conocida en el autobús y comienza de nuevo el baile de voces, aunque ahora los timbres y las cadencias son diferentes. Sorprendido por la lección anterior, procuro prestar atención a esta conversación, atención que pronto se ve recompensada con un "Jesus Christ". Debido a la época colonial, en muchos países africanos hablan inglés, no era la primera vez que oigo conversaciones en un idioma nativo ininteligible para mí entremezcladas con expresiones inglesas. Luego seguirá un "I eat 'chocolate' (esta palabra pronunciada en español), I eat rice". Pero el gran momento de la noche llegó cuando una de ellas pronunció un sonoro "joder".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#cc33cc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#cc33cc;"&gt;No soy un experto en esto de las lenguas, pero comparándolo con el inglés, siempre he pensado que el español tiene una riqueza superior en cuanto a vocabulario malsonante.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14954405-113154022743746781?l=oneverybus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://oneverybus.blogspot.com/2005/11/globalizaqu.html</link><author>noreply@blogger.com (Milton Malone)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>4</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-14954405.post-113094689130302553</guid><pubDate>Wed, 02 Nov 2005 15:41:00 +0000</pubDate><atom:updated>2005-11-02T16:55:22.986+01:00</atom:updated><title>Atasco</title><description>&lt;span style="font-family:georgia;color:#000000;"&gt;No es extraño que en la carretera haya atasco, sobre todo a las ocho de la mañana. Sentados en el autobús, las miradas de la gente parecen no existir, solamente son ojos que necesitan estar abiertos por si surge algo imprevisto. Caras de palo (como la mía) inundan los asientos en ese estado entra la vigilia y el sueño que es la ida al trabajo, más cuando se alarga por culpa del atasco. ¿Ocurrirá algo que les haga despertarse? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#000000;"&gt;Sí, un accidente. La sola presencia de algo extraño ya hace que algunos miren hacia un mismo sitio, a través de la ventana; cuando se divisa la ambulancia son muchas las caras que se han girado hacia el mismo lado del bus para ver qué había sucedido, mirando con una atención que parecía difícil conseguir momentos antes. Pero hoy, sorpresas de la vida, ha habido obsequio especial: un cuerpo tendido en el suelo, semioculto entre dos miembros del SAMUR. Un hombre se ha levantado para poder verlo mejor, y el autobús, gracias al atasco, se mueve lentamente para que nos quedemos bien con la escena. Son ya menos los que siguen girando la cabeza para seguir viendo el "evento" mientras el autobús se aleja.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#000000;"&gt;Pero, a los pocos segundos, todo el mundo ha recuperado su vieja cara de palo.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14954405-113094689130302553?l=oneverybus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://oneverybus.blogspot.com/2005/11/atasco.html</link><author>noreply@blogger.com (Milton Malone)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>5</thr:total></item></channel></rss>